Hemos reaparecido acompañadas de un gran festejo. Bitter Sweet Love, la precuela de la nueva serie THe Dark Elements de Jennifer L. Armentrout ¡ya está a la venta! Sí, así como lo escuchan. Ya pueden obtener su copia digital de esta carta de presentación para lo que promente ser una gran historia. ¿Gárgolas y demonios? Ppffff, tenemos mucho para averiguar. Sin mucho más palabrerío, les dejamos un pequeño vistazo, y los links.
La increíble novela de Jennifer L. Armentrout de su nueva seria The Dark Elements, BITTER SWEET LOVE, estádisponible y estamos muy contentas de participar en el festejo de su día de lanzamiento. BITTER SWEET LOVE es la precuela de esta nueva serie The Dark Elements, y está llena de Guardianes, fantasía y romance. La primera novela de la serie, WHITE HOT KISS, estará disponible el 25 de febrero 2014. ¡Echa un vistazo a lo que tenemos para ustedes hoy! ¡También hay un pasaje fantástico para que le echan un vistazo a continuación!
Vistazo:
Moviéndose tan rápido como un rayo, Dez nos giró y de repente me encontraba debajo de él. Tenía los brazos a cada lado de mi cabeza, encarcelándome. Nuestros cuerpos no estaban en contacto, pero lo sentía en las puntas de los dedos de mis pies de todos modos.
La sonrisa burlona desapareció cuando tomé aire profunda y mi pecho rozó el suyo. Todo cambió en un instante. El estado de ánimo juguetón se desvaneció, reemplazado por una pesadez primal. Nuestras miradas se encontraron y bloquearon una en la otra. Ninguno de los dos se movió. Su cercanía envió una serie de temblores deslizándose por mi piel, lo cual hizo que fuera difícil tomar respiraciones lentas, uniformes. Mi cuerpo se tensó cuando su mirada cayó en mi boca.
Él inclinó la cabeza hacia un lado.—Yo... Honestamente, no tengo idea de qué estábamos hablando.
—Bueno. Yo tampoco.
Cambió su peso sobre un brazo, trayéndolo más cerca.—¿Has disfrutado de tu viaje hasta ahora?
—Sí.—Me sentía como si no pudiera obtener suficiente aire en mis pulmones.
—Bien.—Bajó la cabeza. Su aliento era de menta mientras se movía a través de mi mejilla y luego mis labios.—Me alegro.
En realidad, no estaba siguiendo la conversación y tampoco estaba segura de que fuera plenamente consciente de lo que salía de su boca. Busqué en mi cerebro nebuloso por algo qué decir y relamí mis labios. Yo-
El sonido que salió del pecho de Dez retumbó a través de mí. Un trastabillado latido pasó y luego sus labios estaban en los míos. No había nada lento en cuanto a ese beso. Mi piel se quemó y causó que mi cuerpo se estire apretado como una cuerda de arco. El beso se profundizó, volviendo mis sentidos un torbellino. Me estremecí cuando su mano se curvó por encima de mi hombro y se dejó llevar hasta la cintura, sus dedos largos extendiéndose bajo el dobladillo de mi camisa, rozando la piel desnuda de mi estómago.
Di un grito ahogado, derribada gracias a las crudas sensasiones palpitando a través de mi sangre. Mi piel se sentía como si estuviera a punto de cambiar. Tal vez lo estaba.
—Jazmín—, susurró, la palabra cayendo sobre mis labios, y luego su cuerpo fue presionando contra el mío en el colchón, pesado, dulce y duro.
La sonrisa burlona desapareció cuando tomé aire profunda y mi pecho rozó el suyo. Todo cambió en un instante. El estado de ánimo juguetón se desvaneció, reemplazado por una pesadez primal. Nuestras miradas se encontraron y bloquearon una en la otra. Ninguno de los dos se movió. Su cercanía envió una serie de temblores deslizándose por mi piel, lo cual hizo que fuera difícil tomar respiraciones lentas, uniformes. Mi cuerpo se tensó cuando su mirada cayó en mi boca.
Él inclinó la cabeza hacia un lado.—Yo... Honestamente, no tengo idea de qué estábamos hablando.
—Bueno. Yo tampoco.
Cambió su peso sobre un brazo, trayéndolo más cerca.—¿Has disfrutado de tu viaje hasta ahora?
—Sí.—Me sentía como si no pudiera obtener suficiente aire en mis pulmones.
—Bien.—Bajó la cabeza. Su aliento era de menta mientras se movía a través de mi mejilla y luego mis labios.—Me alegro.
En realidad, no estaba siguiendo la conversación y tampoco estaba segura de que fuera plenamente consciente de lo que salía de su boca. Busqué en mi cerebro nebuloso por algo qué decir y relamí mis labios. Yo-
El sonido que salió del pecho de Dez retumbó a través de mí. Un trastabillado latido pasó y luego sus labios estaban en los míos. No había nada lento en cuanto a ese beso. Mi piel se quemó y causó que mi cuerpo se estire apretado como una cuerda de arco. El beso se profundizó, volviendo mis sentidos un torbellino. Me estremecí cuando su mano se curvó por encima de mi hombro y se dejó llevar hasta la cintura, sus dedos largos extendiéndose bajo el dobladillo de mi camisa, rozando la piel desnuda de mi estómago.
Di un grito ahogado, derribada gracias a las crudas sensasiones palpitando a través de mi sangre. Mi piel se sentía como si estuviera a punto de cambiar. Tal vez lo estaba.
—Jazmín—, susurró, la palabra cayendo sobre mis labios, y luego su cuerpo fue presionando contra el mío en el colchón, pesado, dulce y duro.

